|
Quizás no nos demos cuenta de algo muy grave que está pasado en nuestro pueblo, a pesar de la gran cantidad de neologismos que la derecha española implanta o hace suya, como garante de un capitalismo en el cual se considera contraproducente el intervencionismo estatal en materia social o económica para defender un libre mercado donde lo único que protege es al capital y a los poseedores del mismo.
En este sentido, cabe destacar lo que el actual ayuntamiento de Miraflores nos quiere hacer comulgar con eso de la externalización cuando ya existe una definición para ello, que no es otra que privatización. Esto parece baladí pero desde nuestro punto de vista no lo es, sino veamos lo que el diccionario dice de estas dos acepciones:
Externalización: Conversión en externo de algo que corresponde a una empresa.
Privatización: Conversión de una empresa, un bien o una actividad pública al sector privado.
Como se ve en ambas definiciones parece que dice algo parecido, pero
con un sentido algo más crítico vemos que no es lo mismo, ya que lo de
externalizar supone que una sección de una entidad privada pasa su
gestión a otra entidad, mientras que privatizar es hacer una actividad
pública hacerla privada. En este sentido lo que se está realizando es
confundir a la ciudadanía, ya que ciertas palabras no tienen buena
acogida por la experiencia que hemos tenido en los últimos años con las
privatizaciones.
No intentamos que esto sea una diatriba lingüística, sino lo que
significa lo de privatizar servicios imprescindibles para la ciudadanía
y cuyo garante que se lleven a cabo es, en este caso, el ayuntamiento.
En primer lugar hagamos una reflexión de lo que se expone cada vez
que se privatizan servicios públicos. Generalmente se suele poner como
excusa los malos resultados económicos de estos servicios, los cuales
son un sumidero de dinero público, es decir, de todos, por lo que
cederlo a la empresa privada supondría un descargo de este gasto. En
este sentido un ejemplo de esto es entre otras empresas privatizadas el
caso de Telefónica o Iberia, las cuales lo que suponía una ruina para
lo estatal en un tiempo muy reducido pasan a ser multinacionales
leoninas con unas ganancias económicas astronómicas. Todo esto nos hace
pensar ¿no será que los responsables y gestores públicos son unos
incompetentes?
Pero no sólo las excusas quedan en las pérdidas económicas de estos
servicios, sino que nos venden que la privatización de estos servicios
supondrá la liberalización del mercado, que repercutirá en una bajada
de precios de estos servicios y, por lo tanto, todos contentos.
Razonamiento que parece lógico en su dialéctica, pero que con el tiempo
nos damos cuenta que puede ser una milonga, sino pensemos en los pactos
de precios de las telefonías o los combustibles que hacen las empresas
que donde se perdía dinero ahora les enriquece.
Como se ve parece que privatizar sólo beneficia a unos pocos, pero
que se le va hacer, todo esto está muy lejos de lo cercano que supone
el ayuntamiento y por lo tanto que se externalice-privatice los
servicios de limpieza y de jardinería de nuestro pueblo no va
afectarnos como lo hemos expuesto anteriormente. Pero creemos que esto
es falaz, sino recapacitemos, es decir, dos más dos son cuatro.
Si un servicio de limpieza de calles vale al ayuntamiento con lo que
supone los operarios y el material necesario para este servicio,
pongamos 100, al privatizarlo es de suponer que lo mismo valdrá también
100 más en el mejor de los casos el beneficio industrial que como
entidad privada es licito ganar, es decir, en el mejor de los casos
entre 13 y 18 %, lo que es lo mismo para el mismo servicio el coste es
de 113 ó 118. Todo un negocio, pero no para los contribuyentes.
Claro todo esto es suponiendo el mismo nivel de servicio, ya que los
costes pueden descender disminuyendo plantilla o bajando salarios de
los operarios, lo que supondría o bien un descenso en el nivel de
servicio prestado o haciendo descender el nivel adquisitivo de las
familias de los trabajadores. Pero claro está que lo privado nunca
disminuirá su nivel de beneficios, que no perdamos la perspectiva
provienen del erario público al que todos contribuimos.
Pero todo esto no queda aquí, sino que yo diría que podría ser
anticonstitucional esto de privatizar, no por el hecho de la simple
privatización, sino de lo que supone esta. Diréis: “con tanta
palabrería ha perdido la cabeza, ¡Anticonstitucional!”. Pues lejos de
esto y sino pensemos que es lo que está sucediendo en el conflicto
laboral de los servicios de limpieza del Metro. Los trabajadores y sus
sindicatos solicitan una serie de reivindicaciones, justas o no, pero
totalmente amparadas por el artículo 28 de la constitución que dice
algo así como:
“2. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses…”
Sin embargo, la Comunidad de Madrid amparándose en el contrato
firmado por las empresas considera que hay un incumplimiento del mismo
y rescinde unilateralmente el mismo, siempre poniendo como excusa que
es por el bien general. ¿Qué bien general, sino uno de los preceptos de
la constitución están siendo agredidos? Ya que al rescindir el contrato
con las empresas, estas eliminarán a la gran mayoría de los
trabajadores, o sino de los huelguistas, de una forma sencilla y sin
prácticamente coste ninguno. Todo esto daría a pensar ¿Bueno si, pero
las empresas también se verían afectadas? Pregunta lógica pero sin
fundamento ya que les darán otro contrato sino es en el Metro en otro
servicio “externalizado-privatizado” de tal forma que el capital nunca
es perjudicado, mientras que los más débiles si.
Por todo lo expuesto de una forma lo más somera posible creo que los
vecinos de Miraflores deberíamos oponernos a la privatización de
servicios públicos en nuestro pueblo, ya sea por nuestros bolsillos, ya
sea por los trabajadores que van a estar más desprotegidos, ya sea por
respetar, aunque indirectamente, nuestra Constitución, ya sea para que
exijamos a nuestros cargos electos que empiecen a gestionar
adecuadamente nuestros recursos implicándose y no vendiéndolo a
empresas privadas…
Por todo ello, y más, IU-Miraflores de la Sierra nos oponemos
frontalmente a esta externalización o privatización de los servicios de
limpieza de calles y de jardinería.
|