|
La Escuela Pública es uno de los grandes logros de nuestro llamado Estado del Bienestar, otra forma de ver la enseñanza y otra forma de entender la realidad.
Gracias a la Escuela Pública la educación ha dejado de ser una suerte destinada para unos pocos privilegiados, haciéndola extensiva a todas las capas de la sociedad, seamos pobres o ricos. Es plural, no está sometida a ninguna estrategia política ni ideario confesional. Mantiene una verdadera vocación de servicio público, ofreciéndonos la oportunidad de vivir y convivir en la diferencia.
Pero la Escuela Pública necesita de la complicidad de nuestros gobernantes: es imprescindible que asuman su tutela y la favorezcan, porque es la que mejor cumple con esa función social y porque es un instrumento de integración y desarrollo. En cambio asistimos a una política de inhibiciones por parte de la Consejería de Educación en lo que se refiere a la inversión en infraestructuras escolares de titularidad pública en la Comunidad Autónoma de Madrid: Guadalix de la Sierra, demandando con insistencia la construcción de nuevos espacios; Soto del Real, con problemas de saturación y escolarización; Manzanares del Real, con precariedades en instalaciones envejecidas y en Miraflores ningún centro de nueva creación a pesar de tanta promesa.
El Gobierno de Esperanza Aguirre se muestra incapaz de frenar el creciente deterioro de la Escuela Pública, pero a pesar de ello ésta supera en calidad y en valores a la Escuela Privada y debemos decir BASTA YA, porque si no lo impedimos en unos pocos años quedará como algo marginal y testimonial, algo dedicado a familias expulsadas de la sociedad. Sin ánimo de alarmas, tenemos la responsabilidad de advertir sobre el peligro que observamos y denunciar los pasos que desde la administración llevan por ese camino como es el progresivo reforzamiento de la Enseñanza Privada y el desprestigio e invitación al abandono de la Pública.
Es tarea de toda persona que se sienta mínimamente solidaria y defensora de lo Público dedicar algún tiempo a colaborar con la Comunidad Educativa, participando en los Consejos Escolares, en las Asociaciones de Padres y Madres, en los Proyectos educativos de Centro y en las numerosas oportunidades que nos ofrecen los Colegios e Institutos con el propósito de frenar la vertiginosa tendencia hacia la liquidación de la enseñanza Pública y de calidad impulsada por la derecha reaccionaria, la Iglesia y el Partido Popular. Porque la participación es el fundamento del sistema educativo y el primer indicador de la calidad del mismo, además de un instrumento de compromiso para el cambio.
|