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Llevamos unos meses sometidos a una larga campaña electoral encubierta. PP y PSOE compiten en una espiral de ofertas y contraofertas, sometiendo a los ciudadanos a una indecente subasta electoral. La última, ha sido la oferta lanzada por Mariano Rajoy esta semana, que supone, básicamente, la exención del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para las personas que ganen menos de 16.000 euros al año, si el PP gana las próximas Elecciones Generales a celebrar en marzo del año próximo. Esta propuesta en principio parece que beneficia a las clases que cuentan con menores ingresos, pero ¿esto es así realmente? ¿Qué consecuencias puede tener esta oferta, sobre todo para los sectores más desfavorecidos de la sociedad? vamos analizarlo.
En caso de aprobación según Ángel Acebes (dirigente del PP) no
tendría consecuencias económicas para las arcas del Estado, mientras
que el actual Ministro de Economía y Hacienda Pedro Solbes, afirma que
el Estado dejaría de ingresar entre 15.000 y 25.000 millones de euros
al año. Es evidente que si varios millones de personas dejan de pagar
impuestos, las cuentas del Estado contarán con menos ingresos, pese a
lo que diga el PP. … y en cuanto a Ángel Acebes, como dice la canción
de Víctor Manuel: “hay gente que negocia con torpeza tan extraña, como
si no supiera o escondiera otras cartas”.
Sin entrar en detalles técnicos y sea cual sea el descenso de
ingresos, es evidentemente que será una cifra muy importante. En ese
caso, hay que preguntarse ¿Cómo gestionaría el PP un Estado con menos
dinero en las arcas públicas? Obviamente, reduciría gastos, pero ¿en
qué sector? Veamos algunas posibilidades:
1.- ¿En los presupuestos militares? Parece bastante improbable.
2.- ¿En las aportaciones a la Iglesia Católica (en todas sus
ramificaciones y organizaciones)? No hay que ser muy perspicaz para
saber que esto no ocurriría.
3.- ¿Dejaría de invertir en grandes infraestructuras? ¡Eso si que
NO! ¿dejar de suscribir contratos multimillonarios en obras faraónicas
con sus amigos del cemento, con sus correspondientes “beneficios”?
¿alguien se puede creer esto?
4.- Entonces ¿qué nos queda? ¿dónde meter la tijera? Pues queda lo
de siempre, recortes en los servicios públicos como la Sanidad o la
Educación, áreas que la derecha lleva años tratando de desmantelar:
basta con oír a los dirigentes del PP y revisar su política en los
últimos años, allá donde gobierna.
Obviamente la reducción de presupuestos en estos campos, repercutirá
negativamente en unos servicios públicos esenciales para gran parte de
la población. En este caso ¿quiénes se verán más perjudicados? Pues
lógicamente aquellos que precisan de esos servicios públicos: las
clases populares, las capas más desfavorecidas de la sociedad, las de
menores ingresos. Es decir y aunque a priori parezca paradójico, los
más perjudicados con la oferta de Rajoy, serían los supuestos
beneficiarios a los que va dirigido esta ganga electoral, este caramelo
envenenado. Incluso yo me pregunto ¿no será que esta oferta-trampa, en
el fondo no persigue otra cosa que un recorte en los gastos sociales?
Por tanto mucho ojo: en caso de que el PP gane las próximas Elecciones
Generales y aplique esta medida, nos puede costar muy caro, y como dice
de las gangas ese viejo y sabio refrán: lo barato sale caro.
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